martes, 13 de enero de 2009

En 5 minutos


El día que presenté a Roland a mi grupo de estudiantes, sentí un enorme interés en observar la reacción de éstos. Me preguntaba si Roland conseguiría integrarse en el grupo con facilidad. Ellos se conocían desde hace años, un grupo formado por gente joven, de distintas edades y paises, brillantes todos ellos.

Le conocieron en la playa, donde solían quedar a pasar la tarde. Uno a uno se fueron presentando en inglés, muy educadamente. Roland les contestó a todos con la misma educación.

Creo que ninguno de ellos podía llegar a imaginar quién era la persona que realmente acababan de conocer.


So much to live for, so much to die for, but, BEfor....

domingo, 11 de enero de 2009

En el fin

El guardia de seguridad dudó. Se acercó un poco más a los objetos que había sobre la rejilla de la papelera de la estación de tren. Eran delgados y alargados.
Finalmente, tras vacilar un par de veces, agarró uno de ellos con sumo couidado.
La niña, a su lado, sonreía y le miraba divertida.

-Esto, en mi pueblo, se lo dan de comer a los caballos- dijo.

El guardia los miró, extrañado. Siguiendo el ejemplo de la niña, partió uno de ellos por la mitad.
Más relajado, partió cada mitad por la mitad, y extrajo las bolitas que había dentro. Tras observarlas un rato, se dio la vuelta y se fue a buscaruna papelera sin rejilla donde cupieran.

La voz de la niña le hizo pararse en seco. Cuando se giró, se encontró a la niña con los brazos extendidos.

- Te dejas las mías.

Y vació un montón de cáscaras sobre las manos enguantadas del guardia.
Luego, se fue corriendo.



Converge. Al fin.
Eureka

sábado, 10 de enero de 2009

Comenzando la no-rutina


Hoy he vuelto a despertar inclinado. Por una pequeña fracción de segundo, el suelo parecía la pared, la pared el techo, y el techo el suelo. Ha sido suficiente para hacerme agarrar el colchón como si mi vida fuera en ello. Luego, la sensación se ha desvanecido, y me he incorporado. Como ayer, me ha sido imposible evitar la tiniebla. A contraluz, he tratado de descubrir lo que horas antes hubiera visto. Una mezcla de recuerdos, descubrimientos e imaginaciones danzando a mi alrededor. “El agua no es igual sin luz”, he pensado. Parecía menos limpia, menos real.

En cambio, ha sido el frío, consecuencia de la falta de luz, lo que me ha recordado que no tenía toda la mañana para estar dándole vueltas a la cabeza. Por más que me haya abrigado, el tramo desde la puerta de cristal hasta el pequeño punto caliente común para todos, me ha resultado helador. Y es allí donde mi vida, por medio de una conversación tan insulsa que podría haberse obviado en cualquier otro momento, ha cobrado realidad, y se ha olvidado, un despertar más, de los extraños seres que me persiguen en el sueño.


“A propósito del sueño, esa siniestra aventura de todas nuestras noches, debemos decir que los hombres se van a la cama diariamente con una audacia que sería incomprensible si no supiéramos que es el resultado de la ignorancia del peligro.

jueves, 8 de enero de 2009

Cinco (1)

A la mañana siguiente, volvió a sonar la música clásica, como todos los días. Pero para Alan, aquella melodía era como una marcha fúnebre. Como la música de fondo en la escena de la película en que los presos recorren el corredor de la muerte. Alan permaneció sentado al borde de la cama. Ángel de duchó, se cambió, marcó el día que era e incluso escribió algo en el bloc que había en la mesa (lo hacía mucho últimamente), y mientras Alan permaneció quieto, esperando. Cuando la puerta se abrió, Ángel se acercó y, justo antes de salir, sin apenas girarse, le dijo:

- ¿No vienes, no?

- No.

- ¿Estás seguro? No puedes quedarte aquí , Alan, lo sabes ¿no?, va contra las normas.

- ¿Qué más da? Me estarán esperando ahí abajo, al menos así les hago subir a por mí.

- ¿Por qué dices eso, Alan?- preguntó Ángel, aunque ya sabía la respuesta.

- Es culpa mía.- Alan hablaba sin levantar la vista del suelo.- Todo lo que pasó ayer. Fue por mi culpa. La cogieron a ella, y hoy me cogerán a mí. Le contesté Ángel. A estas horas ya habrán encontrado la nota.

- Eso no lo sabes ¿no? ¿De verdad te arriesgarás a quedarte ahí sentado? Si lo haces, seguro que vienen a por ti ¿no?, eso no lo dudes.

Alan se mantuvo callado, con los labios apretados.

-De acuerdo, yo me voy, no vaya a ser que llegue tarde.- dijo Ángel, y se fue.

martes, 6 de enero de 2009

Experimentando

Han vuelto.
Esta vez no se si son dos, o uno solo, o muchos. Pero han regresado. (y me asusta)

La primera vez, desde la última, fue el primer día. Minutos antes de llegar al refugio. Me sujetaron contra el asiento y se llevaron todas las palabras que trataba de gritar. Me dejaron abrir los ojos, eso si, para reconocer el paisaje a medida que pasaba por la ventanilla.

La siguiente vez, vinieron en fomra extraña. No era el hombre, ni la mujer. Era una especie de nube gris flotando a mi derecha, que me observaba. Me retuvo sin respirar, y crecía y vibraba a medida que trataba de incorporarme. Conseguí vencerla tocando con los dedos de una mano los dedos de la otra.

La útlima vez que vinieron, hasta ahora, fue la peor. Me encontraba en un lugar extraño, pero rodeado de gente conocida. Ellos se metieron en mi cabeza, apretando, aturdiéndome y dejándome confuso. Entre la gente, encontre a un viejo amigo.
Me miró y se acercó, y me tendió la mano. Tras una pausa, nos reimos ambos de lo absurdo que había resultado. Me dijo que estaba bien y, según entendí, que esa mñaana había bebido patata exprimida. (Quizás fue lo que ellos me hicieron oir).
A continuación él me fue a colocar una mano en el hombro, en señal de amistad, pero yo le rechacé. Lo hice porque estaban ahí metidos, presionando, pero supongo que él debió entender qie para mi todavía seguía presente el pasado. Por ello, apenado, retrocedió.
Yo traté de gritar, pero de nuevo se llevaron mis palabras. Traté de decirle que volviera, pues necesitaba que aquello saliera bien.
Pero ya era tarde, y de nuevo me mantenían apretado contra mi colchón, sin dejarme hablar ni moverme.

Reuní todas las fuerzas que me quedaban para alargar la mano y coger el móvil que había en la mesilla. Sabía que iba a quedarme así parasiempre, así que intenté escribir una nota de auxilio. Pero la luz del móvil iluminó un pequeño bulto extraño a mi lado, y cuando lo toqué, reconocí algo que me paralizó de terror y me hizo gritar hasta el despertar.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Te dibujo, al fin y al cabo


Cuando todo esté dicho
bajarán los buitres, volando en círculos,
para debatir, de forma educada,
un reparto equitativo y justo,
de nuestras miserias olvidadas.

Será el momento de desvelar
si realmente era cierto
que no había nada que perder,
pues nada hubo en un principio
y sobre ella,
todo se construyó.

Mientras tanto,
corren despacio los vientos,
y dejan caer, o pierden,
pequeños trozos de cristal,
para guiar a los más extraños.

La fragilidad de la palabra fue tal,
que extayó sin pronunciarse,
pero hirió mucho más,
en su silencio

Lo dijeron todos, lo gritaron,
lo anunciaron durante días,
y a pesar de ello, se fugaron,
y dejaron, atada a un recuerdo,
una bola de papel,
con sus sueños garabteados

sábado, 6 de diciembre de 2008

Más fluido, pero sin apenas materia.

-Estás muerto.

Se lo susurré minetras le acariciaba levemente el costado con el dedo índice.
Él se sorprendió, se giró bruscamente y me miró a los ojos.

-¿Tú?

-Si. Lo siento.

-Pero.. si me dijeron que tú...

Sus palabras se cortaron cuando la puerta del ascensor se abrió. Una mujer mayor y un hombre más mayor incluso entraron. Los dos les hicimos hueco delante.

-¿Subís?- preguntaron.

-Si.

Durante 11 plantas, sólo se escuchó la conversación insustancial del matrimonio, hasta que de nuevo se abrió la puerta del ascensor y ellos se bajaron.

-¿Y bien?.- pregunté

Él me miro, extrañado.

- ¿Bien qué?

-¿Quién es el siguiente?

Él sonrió.

-Es ella.

-¿Ella?- repetí - Vaya... qué interesante... eso quiere decir que el círculo se cierra...

-Pues si, quién lo habría imaginado...

-En fin, ¿has traido tu las cartas?

-Si, y los garbanzos. Ya llegamos, espero que no lleven mucho tiempo esperándonos.

El ascensor se abrió, en la última planta, y ambos salimos sonriendo. La partida iba a empezar.